jueves, 16 de marzo de 2017

Las Secuelas.


Después de mantener una conversación con mi amigo Javier, se me ocurrió escribir éste texto.




Las Secuelas.

Hay pacientes que años después de haber superado la enfermedad siguen atados a ella sin superar las secuelas que les han quedado. No son conscientes de que lo más importante es que están vivos y de que las secuelas son tan sólo recordatorios de que debemos seguir viviendo.

Es cierto que algunas de ellas son muy importantes y que pueden llegar a limitarnos el día a día, pero no por ello debemos dejarnos arrastrar.

Creo que ésta opción se debe a que no han terminado de aceptar la enfermedad. Si eres una de esas personas, siéntate un día tranquilo/a, en silencio y aprende a aceptar tu situación, perdónate si crees que debes hacerlo y piensa que lo difícil ya ha pasado, que ahora es el momento de retomar tu vida y seguir delante de la mejor manera que consideres oportuno.


Si necesitas apoyo, búscalo, da igual que sea en un especialista que reuniéndote con gente que haya pasado por un trance semejante. Descubrirás que hay casos más leves y otros más difíciles que el tuyo y que como tú, lo han superado. Sal al exterior porque te ayudará a abrir la mente y no pensar sólo en tu “desgracia”.

Busca o retoma actividades que te gusten hacer, es la hora de ocuparse de uno mismo y disfrutar.

Sincérate, quiérete y céntrate en las cosas que has aprendido con tú experiencia, porque seguro que has aprendido muchas cosas, como que somos más fuertes de lo que en realidad nos creemos.

Ven y camina conmigo un rato, un tramo tan sólo y hablamos después. 
Mira la suela de mis zapatos, no están gastados y me viste correr
Bunbury


Caminad  o corred, pero seguros, sin miedo.


                                                                 Paula Cruz Gutiérrez.


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