martes, 17 de octubre de 2017

uN eJeRciCio De GraTiTuD.



Hay un ejercicio que practico desde que caí enferma.

Suelo hacerlo por la noche, cuando ya estoy tranquila en la cama antes de dormirme.

Es un ejercicio de agradecimiento.

Cada noche doy gracias por todo lo que tengo. 

Doy gracias por la familia y los amigos. Por todas las personas que me aprecian y me ayudan.

Doy gracias porque disfruto de la compañía de mis hijos y los veo crecer.

Porque tengo una casa, ropa y comida todos los días.

Pero sobretodo doy gracias por la enfermedad, porque con el cáncer estoy aprendiendo muchas cosas que tal vez, de otra manera nunca las hubiese aprendido. Porque he conocido a mucha gente especial, que ha merecido la pena descubrir. Porque he descubierto que soy más fuerte, más constante y más sabia de lo que imaginaba. Que soy capaz de proponerme cosas muy complicadas y llevarlas a cabo.

Es simplemente un ejercicio de gratitud hacia el universo que ahora me ofrece los resultados, en forma de amor, cariño y de reconocimiento.

¿Porqué fijarnos en todo aquello que nos falta, sin prestar atención a todas aquellas cosas buenas que todos tenemos?. Si las sabemos buscar descubriremos que son muchas más de las que nosotros imaginábamos.

Os aconsejo que empecéis a ejercitarlo, porque realmente merece la pena, siempre y cuando lo hagáis desde el corazón.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

domingo, 15 de octubre de 2017

eL PReMio.


A entrar al auditorio veo que es pequeño pero coqueto. Yo he de bajar hasta abajo. Enfiló la escalera no sin dificultad, me voy apoyando en la pared para no caer. Ésta escalera tiene una dificultad añadida, al estar tapizada con moqueta de color negro, no se aprecian muy bien los escalones. Pero despacio consigo llegar a mi asiento junto a los demás premiados. 

Esperamos pacientes a que lleguen las autoridades y comience el acto. Estamos sentados en la fila numero 3, nuestros familiares y acompañantes ocupan las filas superiores. 

Se respira un ambiente festivo, todo el mundo se encuentra distendido y sonriente. Hacemos pequeños comentarios con el de al lado, pero como no nos conocemos, nuestras conversaciones no llegan mucho más allá de una simple presentación y de explicarnos cual es nuestro trabajo.

De repente, miro a mi derecha y me encuentro con mi amigo Javier, me levanto casi de un saldo y le doy un abrazo tan fuerte como puedo y no sé cuántos besos. Se ha escapado del trabajo para ir a verme cinco minutos. Hablamos deprisa y nos miramos sin parar de reír. Qué subidón de alegría y de emoción!!

Mientras tanto, a nuestro alrededor todo es bullicio, por una puerta lateral sacan los premios para colocarlos sobre una mesa y las azafatas van colocando a los premiados y a sus acompañantes según vamos llegando. Se nos ha convocado a todos con tiempo suficiente para que cuando comience el acto todos estemos ya sentados. Al final se produce un pequeño revuelo cuando llegan las autoridades, se sientan en la primera fila y comienza el acto.

Realmente no se definir muy bien cómo me siento, por un lado estoy tranquila y por otro voy observando el escenario, apreciando los pequeños obstáculos que he de sortear. Tengo un pequeño tramo de escalones por bajar y observo que el escenario tiene dos escalones más, el segundo es el doble de alto que un escaló normal. Miro hacia mi derecha y veo a un escolta del presidente Page, decido que a él le pediré ayuda para bajar la escalera y subir así al escenario.

En este mundo de consumo, en el que se consumen artículos que duran dos días, la artesanía tiene poca cabida. Tan sólo nos dedicamos ello, un grupo de nostálgicos que nos negamos a ver desaparecer nuestro oficio, porque nos gusta, o en otros casos, porque tal vez con anterioridad, lo realizaron sus padres. 

Por eso y por mucho motivos más, que reconozcan el esfuerzo que supone intentar vivir del trabajo que produces con tus manos, es un lujo.

Comienza el acto y poco a poco van subiendo los premiados al escenario donde todas las autoridades nos esperan.

Cuando me senté estaba realmente tranquila, pero ahora que va pasando el tiempo y se va acercando mi turno, me voy poniendo más nerviosa. Nunca pensé que pudieran darme un premio tan importante y me ha pillado por sorpresa.

Ahora me toca a mí. Me levanto y al salir a la escalera echo mano del escolta, le pregunto que si puede acompañarme, muy amablemente así lo hace. Todos me felicitan y me dan la enhorabuena, el presidente me dice que sea la consejera de economía la que me de la placa, porque me llamo como su hija y le hace ilusión. Por lo tanto, ella es la que me entrega la placa, mientras que el presidente he hace entrega del diploma. Entre broma y broma recojo mis premios toda orgullosa. Al terminar, como pesan bastante las dos cosas, el presidente de los artesanos me acompaña a mi asiento y me lleva la caja y el cuadro.

Un acto bonito, en el que además de reconocimiento, recibo ayuda y solidaridad sin solicitarla.

Muchas gracias a todos. No puedo explicar el placer que siento.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 9 de octubre de 2017

Un ArtEsAnO.



Durante el año pasado y por dos motivos diferentes, los médicos me dijeron varias veces que me moriría. Yo, con mi paciencia de artesana, fui tejiendo un plan para no morirme ninguna.

Y como ya sabéis lo he conseguido.

Esta semana, el Gobierno de Castilla-La Mancha, me ha concedido la Placa al Mérito Artesano.

Ha sido una sorpresa y un honor, saber que mi trabajo durante éstos años es valorado y apreciado. Un premio que sirve como colofon a éste último año tan difícil que me ha tocado vivir.

Un premio que viene justo ahora, cuando me han concedido la incapacidad laboral, debido a las grandes secuelas que me ha dejado la enfermedad.

¿Pero qué es un artesano?.

Un artesano es una persona que vive de su paciencia y su creatividad. Es una persona con creatividad, que dispone como principal herramienta de trabajo a sus manos. Una persona con paciencia infinita, que sabe respetar los tiempos de espera.

También conlleva un cierto halo de libertad, porque uno trabaja en aquello que le gusta y la mayoría de las veces en solitario, libre de un jefe que le dicte los horarios.

Un artesano es una persona hecha con otra pasta.

Con esa pasta creada con paciencia infinita, sabiendo esperar,  estudiando y creando estrategias para poder hacer frente a la enfermedad de manera positiva, he ido trazando un plan de acción para curarme. Con ésta pasta especial de hilos de muchos colores he ido tejiendo  hilo a hilo, día a día mi vida, este último año y me he creado otra  vida nueva. La que a partir de hoy será la buena. Puede que unos días brille en ella el arco iris, mientras que otros amanezca nublada, pero será la vida que yo he creado y que deseo vivir. 

Con ese espíritu de artesana seguiré construyendo mis días junto a mi familia y a todos vosotros.

Intentad ser también vosotros los artesanos de vuestras vidas, no os dejéis manipular.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

http://www.vocesdecuenca.com/web/voces-de-cuenca/-/el-gobierno-regional-concede-la-placa-al-merito-artesano-a-paula-cruz-gutierrez-de-mota-del-cuervo






miércoles, 4 de octubre de 2017

La Grieta.


El lunes pasado tras administrarme el tratamiento, una grieta en el suelo encontré.

A la misma hora, a mi amigo una resonancia le hacían para encontrar el porqué de su reciente tartamudez. 

El culpable resultó ser, un tumor cerebral demasiado grande para extirpar. 

Yo en la grieta me instalé.

He vivido en el suelo, acurrucada toda la semana, viendo la vida con una perspectiva un tanto rara.

Este ciclo me ha sentado mucho peor que otros, mi cabeza está constantemente mareada, mi estómago vuelve con náuseas, tengo picores por todo el cuerpo y la tristeza me embarga.

Desde mi escondite todo se ve más grande y más alto, pero aún así, aquí estoy bien. De vez en cuando, me asomo a tomar el aire y veo al resto de personas pasar. Caminan y caminan, pero yo necesito desconectar. 

Estos días he llorado mucho por todos los rincones de mi grieta. Tanto cómo hacía tiempo que no recordaba, mientras mis síntomas seguían y mi amigo empeoraba.

 Lloraba por mí, por mi amiga y por mi amigo, inmersos los tres en el mismo destino. Tenía la sensación de que una epidemia de cáncer a todos mis seres más cercanos atacaba.

Hoy por fin el sol ha salido y parece que los tres brillaremos de nuevo con él. 

Salgo de mi grieta  y me siento sobre la hierba.

 Hoy el Universo me ha escuchado otra vez.


                                                                  Paula Cruz Gutiérrez.






domingo, 1 de octubre de 2017

uN HoMBRe BueNo.


La proximidad del invierno, era la excusa perfecta para juntarnos a comer, eso sí, antes debíamos recoger y colocar el enorme montón de leña que habían dejado en la puerta. Trabajábamos en cadena, una cadena corta eso sí, teniendo en cuenta las cortas dimensiones del patio. Pero nos daba igual, eran momentos de risas y amistad. 

Después de la comida, solíamos salir a dar un paseo por el cauce del río cercano, cogiendo renacuajos en  viejas botellas de plástico abandonadas y avistando pájaros. Durante el paseo cada uno decía lo que se ocurría y los demás lo acompañaban con sus risas.

La casa de Aldea se vendió y decidiste empezar una nueva vida en un apartamento más cerca del trabajo. Aquel apartamento era básicamente del tamaño de un sofá. Un sofá de tamaño xxl en el que nos acurrucábamos seis con facilidad.

Ayer al ir a verte al hospital me vinieron a la mente estos y otros recuerdos más, recuerdos acumulados durante muchos años de amistad. Como aquella mariposa que se posó en la flor que llevabas en la mano de paseo por Ovidos.

En más de una ocasión la vida nos puso a prueba, como ahora, pero siempre hemos sabido encontrar el camino correcto. Y estoy segura de que ahora no va ha ser menos.

En tantos años juntos, hemos reído, llorado y nos hemos ayudado una y mil veces. Ahora me toca ayudarte, yo empecé el pastel y voy primero, pero todos saldremos de ésto. Somos gente positiva y trabajadora. Yo soy fuerte y vosotros también, por el mero hecho de ser mis amigos, porque cada uno busca a sus iguales y se apoya en ellos.

Eres un hombre bueno que pasa un mal bache, en eso se quedará todo y dentro de un año lo estaremos celebrando.

Deseo que mañana entres en el quirófano con una sonrisa de las tuyas, medio pícara. De esas que tienen los ganadores cuando se saben ganadores. 

Estamos juntos, te apoyamos y a partir de ahora, estaremos más "pegaditos" aún, porque la vida nos ha puesto una vez más en el mismo camino. Es normal que tengas miedo, pero que éste sólo te sirva para tomar impulso y mirar hacia delante.

Recuerda que en esta casa te esperamos los cuatros y te queremos de vuelta.


Te queremos Julián, Paula y los niños.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Un BeBé SieMPRe TRae FeLiCiDaD.



El lunes una amiga nos dio una buena noticia, está embarazada de su tercer hijo.

Con los ojos brillantes y una sonrisa de oreja a oreja, era imposible no felicitarla y darle dos besos por su embarazo.


Muchas felicidades porque éste bebé que está en camino os traerá muchas alegrías.


La verdad es que un embarazo deseado siempre es una buena noticia. Aunque la conciliación familiar y laboral desgraciadamente, aún sea una quimera.


Nosotros tenemos dos hijos, un niño biológico y una niña adoptada. Al niño lo conocemos desde el primer día y a la niña desde los trece meses cuando llegó. De los dos me siento igual de orgullosa, pero con la niña me pasa algo que lógicamente no me ocurre con el niño. Hay veces que me quedo ensimismada mirándola, viendo cómo va creciendo y se va transformando. En esos momentos me acuerdo de su madre biológica y siento pena. Una pena infinita porque por circunstancias de la vida, se va ha perder ver crecer a su hija y no deja de ser paradójico que su desgracia, sea nuestra felicidad. 

Pero lo importante es que a pesar de los baches y ahora mi enfermedad somos una familia feliz. Hemos conseguido crear un hogar para nuestros hijos.

Y así espero que también sean vuestras felices y que sepáis sortear los obstáculos de la mejor manera posible.

Un saludo amigos.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 26 de septiembre de 2017

Un dIA dE cOlOrinEs.


Afortunadamente hay días muy buenos.


Hoy ha sido uno de ellos.

A primera hora nos hemos ido a Madrid porque me tocaba tratamiento. He de seguir con el medicamento de "mantenimiento" cada veintiundias hasta el mes de Junio. Aunque "mi amigo" el cáncer ya no da señales de vida.

El departamento de Oncología del Hospital de la Zarzuela de Madrid, está ubicado en un chalet independiente. En la planta baja esta el mostrador de recepción con las consultas y en la primera planta, enfermería y los boxer de tratamiento. Son pequeñas habitaciones individuales con un sillón para el paciente y otro para el acompañante, un lavabo y una televisión.

Tras la analítica y la consulta, hoy me ha tocado el boxer 2. Mientras me administranban la medicación he contado las horas que he pasado sentada en éstos sillones en el último año. Han sido exactamente  65 horas. Unas las he pasado revuelta, otras adormilada o durmiendo y otras tan mal que tan sólo he podido ver cómo pasaba el tiempo.

Después de salir, hemos subido a la UCI a saludar al personal, con el verano hace tiempo que no veía a algunos de ellos. Justo cuando hemos llegado estaban de reunión de Humanización los dos turnos. No hemos querido interrumpir y tras saludarlos y darle la bolsa de magdalenas que les llevaba para merendar nos hemos ido. Otro día volveremos más despacio para dar los achuchones correspondientes.

Cuando los he visto allí y he visto a mi "amiga", la enfermera que se portó tan mal conmigo el mes que estuve allí ingresada, he pensado que a ella en vez de un curso de humanización deberían darle dieciocho (qué mala soy). Pero en el fondo le estoy agradecida, porque con su actitud, me hizo apreciar mucho más el cariño de todos los demás enfermeros y enfermeras. Muchas gracias de nuevo a todos.

Bravo por ese esfuerzo por humanizar el servicio.

!Podéis imaginaros cómo han terminado la reunión¡.
!Comiéndose mis magdalenas¡.
Y yo, más feliz que una perdiz.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.







domingo, 24 de septiembre de 2017

Hasta siempre.

Sirva éste texto como un pequeño homenaje a todas aquellas personas que no consiguieron superar la enfermedad y a sus familias que intentan superar su ausencia.
A mi abuelo Luís, a mi tio Antonio y a mi padre.
Para mi querida Vanesa Pedroche Ortíz.



 Todo ha terminado.

Pero no penséis que todo nuestro esfuerzo fue en vano, al contrario. Mis últimos meses fueron felices a vuestro lado, aunque la enfermedad me pudiera y me fuese deteriorando demasiado rápido.

Se que os hubiese gustado haberme tenido más tiempo a vuestro lado, os confieso que a mí también. Pero igualmente os quiero.

Os he querido por cuidarme, por aguantarme cuando estaba de mal humor y por hacerme sonreír.

No sufráis, estoy tranquilo.

Por fin acabaron los dolores, las lágrimas y el desaliento.

Me voy contento, por haberos tenido a mi lado y por haberos amado. Gracias.

Llorad cuanto necesitéis y después, la mejor manera de honrar mi memoria, es siendo felices. Por favor, procurad serlo.

Hasta siempre. Os quiero.


                                                                  Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 21 de septiembre de 2017

No Mal Interpretemos Mis Palabras.

No deseo que haya personas que malinterpreten mis textos, y lleguen a la conclusión de que con ellos doy una definición un tanto bucólica de mi enfermedad. Nada más lejos de la realidad.

Es cierto que mis textos no son textos al uso, de alguien que está pasando por un proceso cancerígeno y no sabe cuál será el desenlace final.

Pero también es cierto, que yo he querido plasmar sobre el papel mi manera de ver y de afrontar el cáncer. Por mí y por si mis palabras pueden ayudar a otras personas.

Normalmente suelo escribir los días que me encuentro mejor, porque los días en los que no me encuentro bien, no tengo ganas de hacer nada. Estos días suelo dejarlos pasar a la espera de que lleguen otros en los que me encuentre mejor. Aunque pasen despacio, pasan. Y amanece otro día y aunque en principio prometa ser igual que el anterior, al final cambia a mejor. Porque recibo una llamada o un mensaje que me anima.

Por eso, no quiero que nadie caiga en el error de pensar, que pasar por una enfermedad grave es fácil, ni divertido. Porque esa idea dista mucho de ser real.

Lo único que intento con mis textos es animarme a mí misma y de paso, animar a todas aquellas personas que lo necesiten.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 19 de septiembre de 2017

AhOrA.


Para mí es imposible imaginar cómo puede sentirse el cuerpo de un escalador después de ascender una montaña, aunque esté físicamente preparado para ello, debe ser un desgaste de energía descomunal.

Yo en éste año he tenido que escalar dos Everest, el Cáncer y la Peritonitis. Dos ocho miles, como se llaman en el argot montañero.
Ahora que todo comienza a pasar y yo voy relajándome, mi cuerpo ha decidido entrar en  "modo extenuación". Un cansancio agotador, que me envuelve como si fuera un capullo de seda, que me aisla en el interior y me impide ver el exterior.

Ahora que todo se ve de forma más relativa, mi cuerpo saca todo el cansancio y el estrés acumulado durante tantos meses de duro trabajo y esfuerzo, haciendo frente  la enfermedad. Tan cansada estoy que los ojos se me cierran y las piernas y brazos se niegan a moverse. Tengo la sensación de que una enorme apisonadora a pasado sobre mí y soy incapaz de recomponerme.

Imagino que ésta es otra fase más de todo este proceso, que he de esperar. Que al cansancio se le siguen sumando los efectos de los tratamientos con los que continuaré durante otro año más.

Hasta la próxima amigos me voy a descansar, a ver si me convierto en mariposa.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.


sábado, 16 de septiembre de 2017

La Joven Doncella.




Un día una joven doncella que guapa y muy lista era, sin su papá se quedó. El cáncer a Carlos se lo llevó.


Ella tan triste estaba que no se dio cuenta de que con ella para siempre se quedaba.



La triste doncella no conseguía superar su pena, porque a su padre muy unida estaba, más no imaginaba que él la cuidaba y que para que fuese feliz de nuevo, un gran amor le enviaba.



Tras años de vivir triste y sin ilusión, una mañana inesperada un joven apuesto llegó.



Este príncipe encantado hechizó el corazón de Laura, que poco a poco volvió a latir con alegría.



Pero no por llegar el apuesto príncipe Carlos la dejó. El todos los días a su lado seguía, compartiendo su felicidad. Tan pronto le acariciaba la mejilla con la brisa al pasar, que le tiraba los papeles al suelo para que ella se tuviera que agachar. Y como cada noche en la cama ya, le susurraba al oído, que tengas felices sueños mi princesa.



No le eches de menos Laura, no pienses que se fue, porque si miras despacito a tu lado siempre lo podrás ver.



Para la princesa encantada Laura Tinajero Contreras.




                                                             Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 14 de septiembre de 2017

13 MeSeS.



Desde que estoy enferma pocas cosas puedo hacer yo sola, en la mayoría de los casos necesito ayuda o supervisión.

A la falta de fuerza generalizada en todo el cuerpo y los dolores en las articulaciones se une el problema de las lagunas mentales que de vez en cuando aparecen.

Estas lagunas se ponen de manifiesto en las situaciones más dispares y a la vez cotidianas, como ir a pagar la compra y no saber qué billetes debo entregar. Otras veces aparecen cuando mantengo una conversación con alguien y de repente, se lo que quiero expresar pero no sé decirlo. También me ocurre a la hora de escribir, muchas veces no se cómo se escribe la palabra que quiero poner y le tengo que preguntar a mi marido que me diga cómo se escribe.

Es una sensación muy extraña, ésta de tener que depender de otra persona para poder llevar una vida "normal". El "quiero" pero no "puedo". Esta situación hay días que se hace difícil de sobrellevar, máxime cuando has sido una persona tan activa como yo.

Que mi marido se ocupe de realizar casi todas las labores que habitualmente hacía yo, no deja de ser necesario y frustrante a la vez, porque indica claramente, que yo no estoy en condiciones de poder realizar muchas cosas, como vestirme o asearme sola.

El me pregunta y desde mi cuartel instalado en el sofá, yo le voy indicando qué hacer o cómo cocinar.

Así con éste ritmo, van pasando los meses y ya han transcurrido 13.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 12 de septiembre de 2017

OnCoFeLiCeS.


Una mañana se le ocurrió a M. Jesús Starlich, la psicóloga del centro social de Mota, la brillante idea de juntar a un grupo de enfermos oncológicos que durante los últimos años habíamos ido pasando por su despacho.

Somos un grupo de hombres y mujeres con diferentes tipos de tumores y en diferentes estados de enfermedad, unos ya recuperados y otros en proceso de curación.

De aquella reunión en el mes de abril ha nacido la asociación Oncofelices.

Una asociación de enfermos y para enfermos oncológicos y sus familias, que pretende prestar apoyo social y psicológico directo, de enfermo a enfermo. Porque muchas veces, sólo nosotros sabemos resolver nuestras dudas, al haber pasado ya por el proceso.

Dudas que surgen sobretodo al principio, cuando te dan la noticia y no sabes cómo gestionar las emociones que te golpean duramente.

Queremos dar visibilidad a nuestra enfermedad, porque en muchas ocasiones los enfermos la viven en silencio, en casa y el dolor es mucho mayor que si se comparte con otros iguales. 

Contamos con un numero de teléfono el 645772470 donde todas aquellas personas que lo deseen nos puede llamar.

Si el interlocutor así lo desea, la llamada será totalmente anónima y confidencial. A nosotros nos nos interesan los nombres, sólo ayudar.

Nuestro radio de acción es en Mota y en los pueblos cercanos de la Comarca.

El próximo mes de octubre deseamos hacer una Presentación Oficial la que estáis todos invitados y a la esperamos que nos acompañéis.

Además, tenemos en la agenda un montón de ideas para poner en marcha, esperando que repercutan en toda la población local.

Muchas gracias a todos por ayudarnos a que ésta asociación se haga realidad y podamos ayudar a todo aquel que lo necesite.

Nuestra mayor ilusión es poder ser útiles.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El mAr y Yo.


El libro descansa sobre la mesa. A su lado lo hacen el cuaderno y el lápiz. Los tres esperan en silencio que llegue su turno.

El Libro me nuestra sus historias , están escondidas entre las páginas, acurrucadas, esperando que yo las descubra y las deje salir. Aunque todas sean diferentes son todas igual de emocionantes.

El Cuaderno espera tranquilo, sabe que cuando yo esté dispuesta a contarle mis historias lo haré sin dudar. Historias que se entrelazan unas con otras y que nos hacen soñar. Historias oídas en algún lugar o imaginadas de madrugada cuando la almohada no nos ayuda a dormitar.

Historias de cientos de mundos que nos quedan por descubrir, miles de experiencias por vivir y otros tantos sueños por cumplir. 

Hay cosas fáciles de conseguir, otras más complicadas y otras que llamamos imposibles, pero que tan sólo son un poco más difíciles de lo normal. 

Mi cosa más difícil es tener una casa frente al mar. 

Tener un lugar dónde pueda sentarme en la terraza a escuchar el rumor de las olas  y el griterío de las gaviotas al pasar. Un espacio donde poder refugiarme a contemplar el mar y desde el que poder confundir la línea azul del agua con la linea del horizonte.

Un lugar donde poder descansar tumbada y que la brisa me acaricie el rostro mientras intento aquietar mi mente. Sin pensar, tan sólo respirar y que la brisa me transporte a dónde me quiera llevar. Dejar que mi imaginación vuele y yo viajar con ella.

Poder salir a caminar descalza por la arena, jugando a pisar las huellas que las gaviotas dejaron al pasar. Que mis grandes pies quedan clavados junto a sus diminutas y puntiagudas patitas, el humano frente al animal.

Sentir cómo mi piel se eriza cuando el viento arrastra millones de granitos de arena y me acarician con su sutil aguijoneo. El fuerte viento atrae las pequeñas partículas hasta mí, las sube y las baja a su antojo, dejando un rastro aterciopelado de pequeñas olas de arena cuando pasan acariciando la superficie de la playa. Un mar de agua junto a un mar de arena.

Un mar exterior frente a mi mar interior, dos mundos distintos, pero paralelos y coetáneos a la vez. 

Yo sigo pidiendo lo que deseo, porque he descubierto que el universo me escucha. Le pido cosas importantes para mí y para la gente que tengo a mi alrededor.

Soñemos que nuestros sueños se cumplen.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

NuNCa Me RiNDo




Cuando me desperté en la UCI del coma inducido, me contaron que había sufrido una fuerte peritonitis que me había dejado sin capacidad pulmonar y por eso estaba conectada al respirador. También me contaron que había estado dos días con paro multiorgánico y que a mi familia le habían dicho que era imposible que sobreviviera. Yo lo único que acerté a decir fue que " los médicos no sabían quién era yo". Ahora que ya estaba despierta no pensaba irme a ningún otro sitio que no fuera mi casa.


En algún momento de mi historia, alguien tatuó a fuego en mí la frase "no rendirse". No sé cuando ni como sucedió y no había sido consciente de ello, hasta que el cáncer apareció.

Aquí fue cuando la frase con todo su contenido me fue "revelada" y se convirtió en mi bandera hasta el momento.

Tengo una familiar que atribuye mi curación a la intervención divina de una monja que necesitaba hacer un milagro para su consagración. Yo no dudo de que ésta señora haya aportado su gota de agua, pero considero que el milagro es mio. Yo he ido rellenando ese mar gota a gota, con mi esfuerzo y con la ayuda de la gente que ha rezado por mí, que ha puesto velas, que me ha hecho reiki desde cualquier parte del mundo y que ha pedido al universo que yo sobreviviera.

Aquí estoy, puede que unos días tenga más ánimo o menos, que las fuerzas me acompañen o no. Que los dolores me dejen hacer más o menos cosas, pero NUNCA ME RINDOContinúo mi camino, permanezco al pié del cañón, siempre dando gracias por lo que tengo y por lo que está por llegar.

Gracias por el éxito del blog, por todas aquellas personas que me escriben y me leen. Gracias a las personas que conozco y a todas aquellas que me siguen y me escriben desde la distancia como América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia. Mil millones de gracias a todos.

Desde este rinconcito del mundo que es mi hogar os mando todo mi amor.

Os deseo que siempre a pesar de las circunstancias, sepáis superaros y ser felices.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

domingo, 3 de septiembre de 2017

El aPeGo.


Una costumbre muy arraigada en el ser humano es la de guardar cosas por apego. En unas ocasiones porque nos rememoran situaciones felices del pasado y en otras, porque pertenecieron a familiares ya desaparecidos. 

La cuestión del apego es difícil, no todo el mundo está dispuesto a soltar cosas o historias de su vida tal como así. Hay personas realmente reticentes a deshacerse de ciertas cosas o relaciones, que ya no necesiten o que les hagan daño. 

Hay que soltar y dejar irse a todo aquello que ya no nos aporte nada positivo, de ésa manera haremos hueco a cosas nuevas que estén por llegar.

El apego nos atenaza por dentro y hace que el miedo se apodere de nosotros. Nos paraliza con sus "peros" evitando que corramos aquellos riesgos que nos llevarían a tener una vida mejor, saliendo de nuestra zona de confort y haciendo todo aquello que realmente nos gustaría hacer, aunque ésto incluya correr el riesgo de fracasar en el intento de conseguirlo. Tan sólo con considerar que el fracaso es otra manera de aprender, ya habremos progresado.

Yo reconozco que he sido una de esas personas, guardaba historias, cosas y rencores que solo me producían dolor. Pero he aprendido a soltar. Algunas de las cosas que tenía muy arraigadas ya las he dejado marchar y estoy dispuesta y atenta para recibir todo lo bueno que el universo me quiera enviar.

!Qué importante es mantener limpio nuestro interior¡


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.


sábado, 2 de septiembre de 2017

La JuBiLaCióN.



Desde hace unos días he pasado a engrosar el grupo de pensionistas español.

Me hubiera gustado poder jubilarme a la edad correspondiente, como casi todo el mundo, pero el cáncer y la peritonitis me han llevado por otros derroteros.

Un sendero desconocido para mí éste de la inactividad profesional, pero que acertádamente los médicos han decido darme, porque saben que durante largo tiempo no podré trabajar.

Han sido más  de veinte años dedicándome a lo que me gusta, la Restauración y Conservación de documentos y encuadernaciones. Durante éstos años de actividad he trabajado para muchas instituciones y otros tantos particulares. He conocido a mucha gente muy diferente y he intentado siempre hacer las cosas lo mejor posible. Porque siempre he sido una perfeccionista.

Ya llevo un año de baja, sin poder trabajar debido a mi enfermedad. 

Aunque mis manos han perdido la destreza que tenían, mi mente continúa como siempre, incansable, imparable, inventando cosas contínuamente, unas veces son ideas locas y otras no. Pensando en hacer ésto o aquello, aún no es consciente de que el resto del cuerpo no la acompaña. Pero lo que está claro es que aunque mis manos no puedan realizar todas esas ideas que se me ocurren, mi creatividad está intacta, porque forma parte de mi adn. Sin ella, no sería yo.

Tengo que aprender a caminar por éste nuevo camino, que ahora se me antoja inseguro, como de arenas movedizas.

Esta es otra parte de nuestra historia que debemos aceptar, sin pensar demasiado. Porque como siempre, la vida nos irá enseñando el camino.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 31 de agosto de 2017

LoS NiñoS

Tal vez los niños tan sólo fueran la excusa que necesitaban para continuar. Aquellas pequeñas personitas llenas de energía, que ocupaban sus días y que a ratos eran capaces de volverlos locos con su incesante actividad.

Tras sus miradas ella podía apreciar el miedo y la incertidumbre frente aquella situación desconocida para todos, pero además, incomprensible para ellos. ¿Cómo explicarles que toda su vida podía cambiar radicalmente a partir de esos momentos?. Era imposible que sus pequeñas mentes entendieran la importancia de la situación. Pero aún así, ella armada de paciencia intentaba a través de pequeñas historias contarles qué ocurría. 

Alegres por naturaleza, los niños jugaban a su alrededor y de vez en cuando se les ocurría alguna pregunta que hacer al respecto. Ella respondía acorde con el vocabulario infantil, para que resultara entendible para ellos. Pero ésto no quería decir, que llegaran a comprenderlo realmente y que dejaran de preocuparse por ver a mamá siempre en el sofá. Afortunadamente, era época escolar y entre ir a la escuela y a las actividades extraescolares, los niños pasaban la mayor parte del día fuera de casa.

Esta rutina se fue instalando en sus vidas, se aceptó como algo normal dentro de la rutina familiar, como si el que mamá estuviese enferma fuese lo más natural del mundo.

Ahora quedaba ir poco a poco recuperando las salidas y las actividades que habían quedado postergadas. Intentar dejar de lado los malos momentos y mirar al futuro con cierta alegría.

Ilusión por un futuro renovado, juntos, sin dejar atrás ninguna pieza del puzzle.

                                                                                                           Paula Cruz Gutiérrez.



Una paleta de Color.


En éstos últimos meses he encontrado un amigo inseparable en mi sofá. Hemos pasado juntos muchas horas. De hecho, suelo decir que cuando lo cambiemos me tendrán que llevar a mí con él, porque ya formo parte de su estructura.

Después de la gran tormenta, el cielo comienza a aclararse y yo también. Todos los días son necesarios, tanto los buenos como los malos y debemos darnos permiso para tener de todos, aunque sea difícil pasarlos.

¿Quién dijo que la vida era fácil?.

Es importante aprender a lidiar con nuestros sentimientos y nuestras sensaciones. Entenderlas para poder poner remedio cuando sea necesario. Tener malos días es normal, lo que tenemos que intentar es que esos días no nos arrastren y duren más de lo necesario. Ver la vida en negro puede ser positivo para apreciar el resto de colores del arco iris.

Es divertido buscar una paleta de color acorde con nuestra personalidad, cada uno ha de elegir la suya, compuesta por todos aquellos colores que más le gusten. Esa paleta será como los muebles de nuestra casa interior y cuando no nos sirva o deje de gustarnos siempre podemos cambiar el colorido, igual que cambiamos la decoración de nuestra casa. A veces, tan sólo con cambiar las cortinas ya damos otro aire a la habitación.

Siempre nos van a surgir problemas pero lo importante es cómo los afrontemos.

 Es hora de renovar mis cortinas.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 30 de agosto de 2017

uN Día GRiS.



Quiero que el día gris que me cubre hoy pase pronto, cual tormenta de verano.

Que este desasosiego y esta tristeza que me invaden, se las lleve una fuerte ráfaga de viento y los arrastre lejos de mí.

Que la luz del sol con su tibieza me inunden de nuevo y vuelva la alegría. Se que esto es pasajero, pero mientras pasa me revuelvo en el lodo, como si el barro con sus tonos marrones y ocres fuesen los únicos que pudiera captar mi retina.

Sudo y sudo sin parar para a continuación quedarme helada, un sudor frío que me atraviesa y me congela el corazón. Sofocos continuos que me obligan a secarme y cambiarme de ropa continuamente.

Mi ánimo fluctúa a ritmo de los efectos del tratamiento.

He de cruzar el abismo, caminando por un puente largo, estrecho y desvencijado. Mis pasos son cortos y temblorosos. Evito mirar hacia abajo, porque si caigo al vacío llegaré al fondo del  abísmo. A una inmensa grieta sinuosa y oscura donde sólo habita la locura.

Intento en todo momento miar al frente. Al otro lado veo un frondoso árbol, que despliega sus verdes ramas hacia mí y me invita a seguir.

Yo lo intento, camino por el puente mientras que un ave negra que es mi pesimismo, me ataca e intenta derribarme.

!Déjame, no te quiero a mi lado¡, le grito nerviosa, mientras ella vuelve una y otra vez. 

Mi rostro está cubierto de lágrimas, pequeñas perlas que caen y se pierden en la enorme grieta.

Quiero llegar al otro lado, deseo abandonar el precipicio.

Que alguien me ayude porque sola no creo poder lograrlo.


                                                                      Paula Cruz Gutiérrez.



lunes, 28 de agosto de 2017

uN GeLiDo INVieRNo.


Sentía como si un largo invierno se hubiera apoderado de su vida. Un invierno que venía acompañado de un viento helado, que dejaba temperaturas gélidas en su interior.

Frío y más frío era lo único que últimamente sentía. Como si su alma se hubiese quedado congelada el día que le dieron la noticia.

Cada noche acurrucada en la cama se prometía a sí misma avanzar, mirar hacia delante, dejar de lado aquella etapa sombría, llena de días y noches eternas dónde lo único que hacía era pensar. Pero su mente estaba tan congelada como el exterior y sus ideas iban y venían sin alcanzar ninguna solución. Eran días difusos, dudosos en el tiempo, que no añadían nada interesante a su vida, mas bien al contrario, porque sólo aportaban desilusión. Días oscuros de miedos y tristezas en los que el llanto era su único acompañante, un compañero inflexible y traicionero que no daba tregua.

Y en aquella liviana intención de progresar, de mirar al futuro, intentaba que aquellos días de invierno se fueran convirtiendo poco a poco en otoñales. Como dando permiso para que los rayos del sol fueran entrando despacio, para así ir iluminando poco a poco sus horas. 

Ella quería ver el sol, que sus días volviesen a ser calurosos y frescos a la vez como eran antes. Cuando la luz inundaba su vida y ella se dejaba llevar por aquella luz fuerte y radiante que la llenaba de energía.

Un pasado reciente, pero que a ella le parecía lejano en el tiempo, como si ahora viviese en otra dimensión y todo aquello perteneciera a un pasado muy, muy lejano.


                                                                  Paula Cruz Gutiérrez.


jueves, 24 de agosto de 2017

dOCE hORAS.



Tras una noche calurosa amanece fresquito en Madrid. Me despierto temprano y bajo las persianas. 

Hoy tengo otra prueba más de esas muchas que me están haciendo éste año. Pruebas y más pruebas que antes de tener  cáncer no sabía ni que existían. Imagino que me ocurre lo mismo que a otros muchos enfermos. Vamos conociendo nombres a cual más raros, que antes nunca habíamos oído nombrar. 

Con paciencia vamos pasando por los diferentes mostradores, enseñando un volante tras otro y esperando recibir instrucciones. Estas algunas veces tardías, como las de hoy. Nos hemos venido los cuatro al hospital para hacerme la prueba que me tocaba hoy, porque no teníamos con quién dejar a los niños. Mi marido se ha quedado jugando con ellos y yo, me he ido al mostrador correspondiente. 

Una vez dentro de la sala y tras inyectarme el contraste me dicen que debo permanecer doce horas alejada de mujeres embarazadas y de niños menores de siete años. Entonces pienso en voz alta: ¿Y qué hago con los míos, me los como con patatas?, a lo que el enfermero me responde que si me acerco puedo contagiarles la radiación. Y me dice que igual que si los llevo a la sierra de Madrid y los dejo atados toda la noche a una de las piedras radiactivas que hay.

Cómo? No puedo evitar mirarlo con cara de poker. Acaso tengo cara de tonta?. Madre mía!!!!

Menos mal que los niños aunque son pequeños son conscientes de la situación y se adaptan a lo que sea necesario. 

Va transcurriendo el día, van pasando las horas.

¡Son las once de la noche, ya podéis venir a darle un fuerte achuchón a mamá!. 

Por fin acabaron las doce horas!.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.