domingo, 12 de marzo de 2017

RE-Vivir!




Con éste texto comienzo ésta nueva andadura, mi propio blog. 

Los primeros textos los he ido publicando en el blog de una amiga. Es médico y un día después de mantener una conversación telefónica, me dijo que debería contar a los demás cómo estaba llevando la enfermedad. Así fue como comencé de nuevo a escribir. 

Vivir! ésto no se acaba todavía.

Un intruso decidió instalarse en mi ovario, lo hizo de manera cobarde, en silencio y nadie sabe cuándo sucedió. Vivió agazapado, parasitándome poco a poco, invadiendo toda mi cavidad abdominal. Tan sólo dio la cara cuando la gravedad ya era demasiada. Su estadío, el 4.

Al conocer la noticia me quedé en estado de shock. Y aún me mantuve así una temporada entre que me sometían a cirugía y llegaban los resultados finales. Cuando éstos llegaron hubo que tomar una decisión. En realidad fueron varias. La primera fue decidir que iba a salir adelante, que no pensaba morir.  La segunda, la de buscar toda la información y los recursos necesarios para llevar a cabo la primera idea.

En los momentos en los que el ánimo flojeaba me imaginaba la cara de mis hijos sin mí y volvía a recuperar las fuerzas.

Es complicado, pero hay que intentar tomar las decisiones adecuadas al principio, aunque lógicamente habrá que seguir tomándolas durante todo el proceso.

Yo decidí cerrar el camino a la rabia o al enfado pensando el porqué me había tocado a mí. Consideré que estas preguntas sin respuestas sólo me llevarían a meterme en una dinámica de desánimo que no me ayudaría a superar la enfermedad.

Por el contrario, decidí enfrentarme a la situación sin rencor, sin luchar contra él, porque pensé que quisiera o no, el cáncer era una parte de mí, y si luchaba contra él, lucharía contra mí misma. Por otro lado, creo que cuando luchas contra algo lo legitimizas y le das poder, yo no deseaba esto. En todo momento he querido ser yo la dueña de la situación. Nada de lucha, pero por supuesto, haciendo todo lo posible para que desaparezca, pero siempre con amor, sin darle tregua ni fuerza. La fuerte soy yo no él.

Y con ésta filosofía van pasando los meses y contra pronóstico, voy avanzando y él retrocediendo, mucho más rápido de lo esperado.





                                                                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.
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